Había una vez una minita a la que le encantaba decir que sí


Siempre es más fácil mirar la paja en el ojo ajeno, ¿no? Y aunque intente, le ponga empeño y ganas, no los recuerdo. Hablo de mis no. No creo ser una minita complicada y, debo reconocer, me encanta decir que sí. Salvo contados casos especiales, evito el no. Bueno, no sé si evitar es la palabra que quiero usar, pero espero que entiendan mi punto. Dejando de lado ejemplos puntuales, prefiero decir que sí. Me gustan los planes anticipados y también puedo aceptar invitaciones espontaneas (igualmente, me inclino más por los primeros); hasta creo ser de esas amigas que se copan para acompañar a sus propias amigas a aquellos lugares a los que nadie quiere ir, a los que nadie puede ir por tener cosas más importantes que hacer.

Y no puedo evitar no ponerme mal cuando me dicen que no a mí. Ya sé que, si fuéramos todos iguales, el mundo sería un embole... pero cuando las relaciones se vuelven una gran acumulación de no(es), aparece lo que yo llamo frustración, frustración, frustración. Juro que intento pensar en otra cosa y sé que no por eso voy a dejar de decirles que sí, pero es que hoy sólo puedo pensar en que me encantaría que todas esas personas que, últimamente, me tiran por la borda planes e invitaciones se dieran cuenta que cada una de sus respuestas negativas me duele tanto como una trompada de esas que te dejan tirada en el suelo.

4 personas me dijeron esto, esto y esto:

Mariano dijo...
11 de agosto de 2009, 18:31

Suele pasar. Generalmente cuando algunos de mis amigos, mi pareja o alguien cercano necesita ese "sí" que le simplifique las cosas, saben que cuentan conmigo.
Pero no siempre eso vuelve. El tema está en que uno lo haga, sin esperar devolución alguna llegado el caso.

Aunque, llegado el caso, los "sí" suelen ser incondicionales. De un lado y del otro.

-º-º-º- Flor -º-º-º- dijo...
11 de agosto de 2009, 18:47

Pero es algo que te va a pasar toda la vida... Ni siquiera tener pareja garantiza eso.

Hay momentos en que los que siente mucho mas la soledad, y otros en los que va a pasar desapercibido este tema.

La Criatura dijo...
11 de agosto de 2009, 19:13

¿me regalas mil dólares?

Antonella dijo...
11 de agosto de 2009, 19:45

Te juro que te entiendo porque me ha pasado. Soy también de esas personas que se copan y le hacen el aguante a quien sea a donde sea. Y sin embargo, te duele en el alma cuando a la hora de necesitar a esas personas, muchas no están.
Muy lindo el blog:) voy a seguir leyendo!

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